Resident Evil es una de las franquicias más grandes del mundo de los videojuegos y ha entretenido a varias generaciones de jugadores con algunas entregas clásicas. Sin embargo, el historial de esta franquicia en el cine y la televisión ha sido muy diferente. Ahora, el director Zach Cregger regresa a los cines con su tercera película y toma la franquicia en una dirección completamente distinta, convirtiéndola en una montaña rusa de emociones, horror y sustos.
La película sigue a Bryan Hodukavich (Austin Abrams), un mensajero médico que se encuentra luchando por sobrevivir contra criaturas mutadas y sedientas de sangre durante el día cero del brote en Raccoon City. Al igual que las otras adaptaciones live-action que ha tenido esta franquicia, esta no es una adaptación 1:1 de los videojuegos. En realidad, esta es la historia de un NPC: una persona común y corriente que tiene que enfrentar diferentes problemas, incluyendo convertirse en padre. Muchas de las situaciones que vive funcionan como una posible analogía de lo que podría llegar a convertirse. Y con una duración de una hora y 37 minutos, este filme es all gas, no brakes. No pierde tiempo, aumenta la tensión constantemente y termina con un final que te hará desear una continuación, aunque el punto donde termina resulta bastante satisfactorio.
Bryan es un excelente protagonista porque funciona como el avatar de la audiencia dentro de todo este caos. Vemos cómo va aumentando sus conocimientos para sobrevivir ante los diferentes retos que enfrenta, y me recordó mucho a un personaje que podrías controlar en Resident Evil Outbreak o incluso a Ethan Winters en Resident Evil 7: Biohazard. Es fácil crear empatía con él y hasta terminas gritándole a la pantalla cuando toma ciertas decisiones. Aunque muchos hemos visto a Abrams en otros proyectos, siento que este es el papel donde finalmente demuestra que puede convertirse en una estrella. Junto a él tenemos a Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser y Johnno Wilson en el elenco.
Esta película realmente me asustó en múltiples ocasiones. Inclusive, llegué a gritar porque algunas cosas me tomaron completamente desprevenido, algo que no me había pasado en mucho tiempo viendo una película de horror. Hay muchas decisiones dentro de la historia que realmente me sorprendieron, especialmente por la manera en que manejan algunas de las criaturas. Aunque algunas no aparecen en los videojuegos, puedes incorporarlas directamente a este universo y encajan de manera bastante natural. También tenemos un par de criaturas que seguramente harán que los fans de los videojuegos reconozcan rápidamente de dónde vienen. Y una de las cosas que más me sorprendió, además de lo tensa que puede llegar a ser, es lo graciosa que resulta. Aunque es una película de horror, hay muchos momentos cómicos, especialmente por las reacciones de Bryan ante situaciones completamente absurdas. De las tres películas que ha dirigido Cregger, esta es definitivamente la más graciosa, y eso funciona porque la propia franquicia de Resident Evil siempre ha tenido momentos bastante cómicos.
No hay duda de que Resident Evil es la mejor película que ha tenido esta franquicia de videojuegos. Con una historia sumamente entretenida, combina muy bien el horror con elementos de humor y finalmente le hace justicia a una IP que llevaba demasiado tiempo esperando una adaptación que entendiera lo que hace especial a estos videojuegos. Hay referencias a los videojuegos que no son directas, pero ayudan a construir la historia de una manera sencilla. La idea de contar la historia desde la perspectiva de un NPC que probablemente hemos dejado atrás mientras damos vueltas por la misma área durante una partida de Resident Evil me parece genial. Me gustaría ver más películas de esta franquicia hechas de esta manera. Los fans del horror y de los videojuegos van a encontrar mucho que disfrutar aquí, y yo voy a estar esperando con ansias el próximo proyecto de Zach Cregger.




Leave a Reply