Sony está enfrentando una demanda colectiva propuesta en California relacionada con la forma en que vende videojuegos digitales en PlayStation, y su defensa está generando bastante polémica. La compañía sostiene que no es creíble pensar que los consumidores creen que son dueños permanentes de los videojuegos que compran en PlayStation Store.
El caso está relacionado con una ley de California aprobada en 2025 que exige que las compañías indiquen de forma clara y visible cuando una compra digital no representa una propiedad permanente. Los demandantes argumentan que Sony no deja suficientemente claro que los compradores realmente adquieren una licencia para utilizar el videojuego, en lugar de ser propietarios del producto.
En una reciente presentación judicial, Sony argumentó que un consumidor razonable ya debería entender cómo funcionan las compras digitales y señaló que sus condiciones de servicio explican la situación. La compañía incluso utilizó como ejemplo Resident Evil Requiem: afirmó que un jugador pudo comprar el videojuego después de otra persona porque Sony sigue siendo la propietaria de la licencia, no el primer comprador.
El caso todavía no ha llegado a determinar si Sony está violando la ley, ya que el tribunal actualmente analiza si la demanda debe pasar a arbitraje. Sin embargo, el tema podría adquirir todavía más importancia después de que Sony anunciara que dejará de producir nuevos videojuegos físicos para PlayStation a partir de 2028. Mientras la industria se mueve hacia un modelo cada vez más digital, la discusión sobre qué significa realmente “comprar” un videojuego podría convertirse en uno de los mayores debates de la próxima generación.





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