El final de Stranger Things se convirtió en un fenómeno sin precedentes en los cines. Durante sus funciones especiales de Año Nuevo, el episodio final generó más de $25 millones, y posiblemente hasta $30 millone, únicamente en ventas de la tienda, superando incluso a grandes estrenos tradicionales como Avatar: Fire and Ash en ese mismo periodo.
Debido a acuerdos contractuales con el elenco, Netflix no podía cobrar boletos para el evento, por lo que se implementó un modelo alternativo: entradas gratuitas con vouchers obligatorios de comida y bebida. En el caso de AMC Theatres, una de las cadenas más grandes de cines en Estados Unidos, cada asiento requería un crédito de $20 en concesiones. Solo AMC recaudó $15 millones en dos días, con una asistencia de más de 753,000 personas en 231 salas, representando más de la mitad del público total que vio el final en cines.
El éxito del evento refuerza el interés de la industria por una mayor colaboración entre Netflix y las cadenas de cine, especialmente ahora que el streamer avanza en su adquisición de Warner Bros. Para los exhibidores, el final de Stranger Things fue una prueba clara de que los eventos premium de streaming pueden funcionar en salas sin el modelo tradicional de taquilla, abriendo la puerta a nuevas estrategias híbridas en 2026 y más allá.




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